Introducción al uso de péptidos

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En los foros de culturismo, tan queridos por algunos y odiados por otros, suele haber un debate que durando poco, acaba por resurgir cíclicamente cada par de meses.

Cuando Dorian Yates subió ese día a la tarima, creó un nuevo standart en el culturismo; y si bien es cierto que no hay unanimidad al determinar si ese cambio fue positivo o no para el propio deporte (es tan interesante que abriré una entrada ad hoc), lo que sí puede decirse es que, algún nuevo elemento introdujo Dorian al margen de un entrenamiento sobrehumano y una dedicación casi obsesiva, y el elemento químico revolucionario, subió a la palestra.

Es cierto que a partir de Dorian, y con el testigo tomado por nada menos que Ronnie Coleman, los físicos presentaron una tendencia atroz hacia unas formas distintas, con estructuras grandes para soportar físicos de más de 120 kg, con músculos bombeados y llenos, pero con puestas a punto más discretas, y un aspecto muscular duro y definido, pero en un sentido distinto dentro de esos mismos términos.

Como ya he dicho, este nuevo cambio de tendencia hizo que todo el mundo se planteara "qué demonios usaba Dorian", y ya entonces se le acusó de todo tipo de abusos y experimentos (sus detractores generalmente obvian que en esa época Dillet podía abastecer de fármacos con su sangre a un país de tamaño medio como Italia durante 6 meses, o que el por otro lado genial Levrone, acabó con las existencias presentes, pasadas y futuras de formebolona).

Este mismo hecho, es traído frecuentemente a nuestros días para intentar entender qué distingue a un culturista muy grande de un culturista PRO capaz de calificar top 5 en algún gran campeonato norteamericano. De unos años a esta parte, el uso de péptidos se ha ido generalizando, pasando de ser substancias inaccesibles para el usuario de a pie, a inundar las tiendas del mercado gris que se ha formado en EEUU aprovechando la porosidad de las leyes americanas. ¿Son estas substancias las causantes de este salto de calidad (o cantidad) en los culturistas actuales?: NO.

 

En un seminario, Mubarak dijo que casi podía asegurar que nadie del TOP5 en el Olympia usaba IGF-1, y quizá algunos péptidos con propiedades concretas: en relación al apetito fundamentalmente. Y es absolutamente cierto a poco que hables con gente de cierto nivel: el uso de péptidos es relativamente habitual, pero su irrupción en el escenario culturista actual dista mucho de ser ninguna revolución.

Se han unido dos elementos, verdaderos polos magnéticos: la necesidad de muchos (o quizá todos) de encontrar ese santo grial que les haga ascender a los altares de su deporte; y la visión de negocio poco escrupulosa y algo terrorista (por magnitud y extensión así lo catalogo) de algunos individuos que, por otra parte, cubren al filo de la legalidad, esos nuevos intereses creados.

La verdadera revolución, con muchos matices y aclaraciones obligatorias, sería la utilización simultánea de HGH e insulina, con protocolos cada vez más eficientes (y por qué no, con un uso cada vez más abusivo). Y partiendo de ahí, la utilización de algunos péptidos sería bienvenida, y remarco lo de "algunos". Pero esto no es lo que un usuario medio quiere oír; no es demasiado motivante saber que lo que marca la diferencia ya ha estado circulando por su sistema, y no ha notado ni marca ni diferencia. Tampoco hay que ser demasiado pesimistas, la generalización de la HGH (cuyas causas son interesantísimas) y la bajada de progresión geométrica que han experimentado sus precios en el mercado negro han permitido que muchos culturistas hayan podido comprobar la verdadera dimensión de la hormona, disfrutando de unos beneficios que la hacen única, pero también desmitificándola al eliminar ese aura casi mágica que traía consigo.

 

En este escenario un tanto agridulce: ¿qué lugar ocupan los péptidos?

Pues lo cierto es que son compuestos interesantísimos, pero con lo que hay que proceder de manera cautelosa siempre, y asumir algunas cosas que personalmente creo que nadie debería asumir jamás.

En próximos artículos analizaremos cada péptido, extendiéndome lo que sea necesario para desgajar todas sus características y particularidades. Pero ya avanzo a qué corriente de pensamiento me adhiero completamente: para usar un fragmento de HGH o un secretagogo de la misma (GHRP 2 y 6, por ejemplo), sin prácticamente respaldo científico o estudios que avalen su seguridad...¿por qué no usar directamente HGH?.

Sí es cierto que existen ciertos péptidos cuya reducción a "hermanos pobres" de la hormona del crecimiento no sería justa, y que gozan de un historial en la ciencia y un uso extendido en el tiempo que los convierte en interesantes: IGF 1 y variantes fundamentalmente.
Y para acabar, están los péptidos raros (los neutrinos electrónicos del culturismo) de los que se habla profusamente en las descripciones técnicas de sus vendedores pero que causan bastante desconfianza...experimentar es algo legítimo, e interesante, pero son estos los riesgos que antes mencionaba como inasumibles.

No conviene olvidar que las empresas "research" americanas no dejan de comportarse como empresas underground, y comprando directamente a China, almacenan sus stocks en cualquier sitio (hay vídeos colgados por los propios vendedores que causan entre risa y miedo); y la cuestión de la fiabilidad del producto (sin entrar siquiera en cuestiones de higiene, que ya es obviar algo tremebundo) es siempre un problema que dificulta enormemente el valorar justamente cada substancia.

 

Aportado por HuYzZ

Fuente Culturismo Experimental

 

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