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Hay mucha controversia sobre la dieta Dukan y eso es algo que no se puede negar, sin embargo la dieta cetogénica está bastante bien valorada sobre todo en el mundo fitness, llevo tiempo dándole vueltas y en realidad la única diferencia importante que he encontrado es que la Dukan es algo muy publicitado para la gente de la calle como una dieta que recortas de una revista los domingos y la dieto cetogénica es algo que suele darse entre deportistas y no es tan conocida como la otra.

Veamos si es así o si son diferentes, para ello usaré la wikipedia, como fuente de información imparcial de ambas, por el simple hecho de que allí la información es de tantas fuentes y tan variadas como el público que puede modificar su contenido.

 

Dieta Dukan

La dieta Dukan es una dieta basada en el consumo masivo de proteínas, creada por el nutricionista y dietista francés, Pierre Dukan. Aunque Dukan ha promocionado su dieta durante más de 30 años, su popularidad creció desde el año 2000. Su libro La Dieta Dukan es un best seller en Francia traducido a 14 idiomas y ha sido publicado en 32 países. 

Este tipo de dietas (muy restrictiva) muy bajas en calorías, aunque consiguen que el peso disminuya a corto plazo, constituyen un riesgo para la salud ya que agravan el riesgo metabólico de las personas, causa desnutrición proteica, déficit en vitaminas y minerales y producción de toxinas por parte del organismo; pueden desencadenar trastornos de la conducta alimentaria y favorecer el efecto rebote. Si esta dieta se sigue de forma prolongada, el riesgo puede ser mucho mayor. Se estimula la producción de cuerpos cetónicos y esto, a largo plazo, provoca problemas de salud que, sin control, pueden derivar en el coma y en algunos casos, la muerte. 

La pérdida de masa muscular, consecuencia de la dieta, genera una gran disminución de peso, ya que esta retiene abundante cantidad de agua, más pesada en proporción a su volumen que la propia grasa. Además, también hay perdida de agua corporal, consecuencia del mecanismo natural que se produce por la presencia abundante de cuerpos cetónicos en sangre, producto de esta dieta. Ello supone, en muchos casos, una mayor pérdida de peso en forma de agua corporal que en forma de grasa. Esto explica sus aparentes resultados, tan rápidos a corto plazo, que las personas sometidas a ella, achacan erróneamente sólo a la pérdida de masa grasa.

 

Las principales desventajas son:

-Descompensación en la ingesta de vitaminas y minerales, es decir, un déficit.

-Se sufre también un índice de oxidación muy elevado. Produciremos mucho residuo y radicales libres. En esto discrepa Dukan afirmando que el régimen de proteínas contribuye a la elasticidad de la piel. "Conseguimos adelgazar sin envejecer demasiado".

-Elevado nivel de purina.

-Riesgo de ácido úrico elevado que se acumula en las articulaciones y en la piel.

-Acidificamos el PH y el cuerpo se adentra en la zona ácida (enfermedad, infección, agotamiento).

-No tomar fibra reduce la movilidad intestinal.

 

Por otra parte, la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas considera este método fraudulento y peligroso. Diversos estudios señalan que la alta ingesta de proteínas combinada con una baja ingesta de carbohidratos durante un tiempo prolongado está asociada con un alto índice de mortalidad. El Ministerio de Sanidad de España también desaprueba esta dieta. Por sus graves riesgos para la salud, y su escasa efectividad para el tratamiento a largo plazo de una enfermedad crónica, como es la obesidad.

 

Dieta cetogénica 

La dieta cetogénica, término acuñado por Wilder en 1921, alude a una intervención terapéutica cuyo objetivo es generar una situación de cetosis (formación de cuerpos cetónicos) similar a la del ayuno. Tal situación se logra bien por un aporte insuficiente de alimentos (la cantidad de energía de la dieta es menor que la requerida) o bien por una restricción de alimentos ricos en glúcidos (consumiendo alimentos ricos en proteínas o en grasas). Este tipo de dietas, que sólo se deben aplicar bajo control médico y durante un tiempo limitado, se prescriben en la epilepsia refractaria al tratamiento farmacológico o en sujetos con obesidad mórbida que se someterán a una intervención de cirugía bariátrica.  

La clasificación de las dietas cetogénicas atiende a la restricción en la cantidad de glúcidos, bien por predominar las grasas o las proteínas (dietas bajas en glúcidos) o bien porque la cantidad total de nutrientes es insuficiente para aportar la energía necesaria (dietas hipocalóricas).

 

Así se tienen:

Dietas bajas en glúcidos: en general aportan menos de 50 g de glúcidos y que, a su vez, se subdividen en:

Ricas en grasa: generalmente son ricas en grasas saturadas y se subdividen según el tipo de grasa que predomine (como los triacilglicéridos de cadena media o TCM) y la proporción de los otros macronutrientes. Estas son las dietas habituales en los tratamientos de las epilepsias infantiles rebeldes a fármacos.

Ricas en proteínas (hiperproteicas): aunque el nutriente que predomina desde el punto de vista energético es la grasa, en dichas dietas aumenta la proporción de las proteínas hasta el 30% de la energía. Estas son las dietas que se proponen para tratar las situaciones de obesidad. 

Dietas bajas en energía (hipocalóricas): tales dietas aportan una cantidad insuficiente de glúcidos y de energía (no superior a las 1.000 kcal). También se utilizan en el tratamiento de la obesidad.

 

Encefalopatías epilépticas

Dado que la mayoría de los estudios sobre las dietas cetogénicas han sido observacionales, se ha cuestionado su eficacia en el tratamiento de las encefalopatías epilépticas. Pero en un ensayo controlado se ha registrado que reducen la incidencia y la duración de las crisis convulsas infantiles después de 3 meses de seguimiento. Sin embargo, hay que matizar los casos particulares siguientes: 

Síndrome de West: sus efectos son irregulares, ya que se han descrito casos rebeldes a la dieta cetogénica y otros en los que se reducen el número de convulsiones. 

Síndrome de Lennox-Gastaut: aunque en en algunos casos particulares la dieta cetogénica es ineficaz, en otros puede ser de utilidad para reducir las crisis

Aún lo antes señalado, se consideran que son más eficaces en niños que en adultos y sólo durante períodos de tiempo cortos (no más de 3 meses). 

 

Sobrepeso y obesidad

Aunque la comunidad médica es reacia al uso de las dietas cetogénicas para el tratamiento de la obesidad por sus potenciales efectos negativos sobre la salud, particularmente porque se desconocen sus efectos a largo plazo, parece que pueden ser eficaces en el tratamiento del sobrepeso. Ahora bien, con tales dietas sólo se consiguen pérdidas de peso que son significativas hasta los 6 meses de su seguimiento, ya que a partir de ese tiempo no sólo no prosigue la disminución del peso corporal, sino que se incrementa. Más aún, las dietas cetogénicas seguidas durante plazos largos (más de 6 meses) no son más eficaces para perder peso que las dietas hipocalóricas altas en carbohidratos. 

 

Mis conclusiones 

Sinceramente, como he pensado siempre, la dieta Dukan es una dieta cetogénica extremista que muy posiblemente y debido al público al que está enfocada sea tan peligrosa como se dice por el desconocimiento de la población en nutrición, como si ahora una dieta cetogénica se diera a conocer al público no deportista y se hiciera tan popular que la gente se pusiera a hacerla sin los conocimientos en nutrición básicos y sobre todo sin control médico que siempre se dice se debería llevar y que no se cumple. Tal vez Dukan, al querer hacer una dieta cetogénica comercial para el gran público, y sobre todo tan milagrosa, la hiciera más extremista de lo que debería, o tal vez simplemente pensaba que estaba bien así. 

Yo he sido “Dukaniana” como se hacen llamar las que siguen esa dieta y tuve muy buenos resultados sin efecto rebote ni problemas médicos (yo si hago seguimiento médico de mi cuerpo) pero también es verdad que mientras la seguía me molestaba en aprender nutrición y la fui modificando a mi modo con lo que iba aprendiendo así que en realidad mi dieta Dukan fue transformándose y dejó de serlo antes de llegar a su última etapa. 

Lo que sé ahora y lo que he visto es que a día de hoy si he de hacer una de las dos dietas prefiero la cetogénica o si me permitís una cetogénica “a mi manera” que al final es como terminan mis dietas y como creo que terminan todas, cada uno sabe que es lo que mejor le sirve y nunca nada es blanco o negro. 

El cuerpo te habla, lo difícil es saber escucharle. ;-)

 

Escrito por Jorecraina

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